sábado, 4 de agosto de 2007

SIMBOLISMO MASONICO.


Mediante lo que los masones llaman "simbolismo masónico", pretenden poseer  una tradición iniciática, que si alguna vez ha existido, ya no poseen y, que quizás en alguna época pudo tener algún sentido moralizante, no el hecho en sí de poseerla, simplemente el de enunciarlo.

El actual simbolismo masónico está basado, en buena parte, en las herramientas y en la materia prima (piedra) que utilizaban los constructores de catedrales.

Sin embargo, en nuestros días ese simbolismo suena a huero, ya que mediante el mismo, postulan una pedagogía de valores trasnochada, como ocurre cuando mediante la utilización del mazo y el cincel, aplicados a la piedra bruta, los masones apelan insistentemente a la perfección de sus miembros, para una vez alcanzada la individual, conseguir la perfección de -nada menos- toda la humanidad. Una utopía irrealizable dada la condición humana.

El símbolo masónico, es una tergiversación absoluta del concepto de simbolismo, cuando los masones le asignan la capacidad de desvelar conocimientos inexistentes.

Los masones desconocen -o no quieren conocer- que entre los significados más técnicos del símbolo, destacan, el de la lingüística, el de la filosofía del lenguaje, la fenomenología de las religiones y el psicoanálisis de Freud. Es decir, el símbolo tiene un carácter arbitrario que no guarda ninguna relación interna con lo significado.

Por otra parte, durante mi permanencia en la masonería, pude constatar que el simbolismo masónico, tiene indudables propósitos doctrinales, para lo que utiliza símbolos arbitrarios, mediante lo cuales, se ha dispuesto que una cosa represente a otra, por decisión unilateral de una persona o un grupo de personas.

Esas personas sabían que dichos símbolos son simplemente un manto para cubrir un mar de confusiones, y que sólo sirven para dificultar una respuesta diáfana, ya que a los símbolos masónicos, no es posible formularles una pregunta lógica.

 De ahí, que la misma cosa sea diferente, en momentos diferentes. Esa praxis "levanta un muro" (parafraseando el argot masónico) infranqueable entre valores y hechos o entre debe y es.

Por ello, si dos o más personas quieren conversar inteligentemente, tienen que ponerse de acuerdo acerca del significado de los símbolos que utilizan, y sus comentarios tendrán sentido en función de ése significado. Si por el contrario, cada una de ellas -como ocurre siempre en la masonería- le asigna un sentido distinto al mismo símbolo, la jaula de grillos entra en funcionamiento y el consiguiente guirigay está servido, pues, cada uno de ellos "sale por los cerros de Antequera".

Es decir, la especulación que la masonería realiza con sus símbolos, está totalmente alejada de la experiencia humana, por lo que se transforma en palabrería huera, que suele conducir al autoengaño, que en algunos casos trata de encubrir una vida ¿infeliz?.

Las ambigüedades del simbolismo masónico, perturban a quienes se acercan a la masonería  con espíritu racionalista,  a los que les es  fácil detectar que los símbolos masónicos pretenden -y a veces lo consiguen- dirigir los pensamientos, emociones o actos de voluntad, utilizando para ello consignas emocionales, pues, como todos sabemos, las palabras "creencia y fe" denominan sentimientos que escapan al dominio de la razón y que impiden la capacidad de pensar.

En algún sitio he leído que: El símbolo es el algoritmo de lo irracional, como la ecuación lo es del racional.


Los efectos psicológicos del "razonamiento por analogía"  que resalta el pensamiento por imágenes, puede traer -para ciertas personas- a veces, más poder de convicción que muchos argumentos, ya que la analogía es más escurridiza que la lógica.

Una persona cuyo pensamiento esté dominado por imágenes, es propensa a dejarse atrapar en tales pensamientos por analogía, y puede llegar a no ser capaz de separar el significado cognoscitivo de los argumentos, del  significado pictórico.

Ese es el modus operandi que utiliza la masonería con sus acólitos.

Un ejemplo, es el simbolismo masónico que pretenden inducir con su alusión a la "palabra perdida", y que algunos masones explican de manera  peregrina, buscando el esoterismo, -que es lo que realmente  induce a algunos de ellos a su pertenencia masónica-, pues, desconocen que la masonería con ése simbolismo, les dirige a la opción religiosa, puesto que  al iniciarse las sesiones de sus logias, está abierta  la biblia católica por el evangelio de San Juan, que como sabemos, al comienzo del mismo dice, que el Dios que  se muestra en las escrituras sagradas, se dice a sí mismo Palabra.

Una digresión; un simbolismo masónico que me resultó entrañable -aún no me explico la razón-, es el arcaísmo con que los masones datan sus escritos internos; añaden a nuestro calendario actual, 4.004 años, según ellos fecha de creación de la masonería-.

Evidentemente dicho simbolismo está plagiado del nº que se inventó el obispo Ussher de Armagh, Irlanda, que "calculó" que según la biblia, Dios creó a la Tierra, el 23 de octubre del 4.004 antes de Cristo. Es decir, si este texto lo escribiera un masón, encabezaría el mismo con la siguiente fecha: 4 de agosto de 6.011 e.v. (era verdadera). ¡¡¡Toma ya irracionalismo!!!.

 

P/S del 16-10-09:
Más de 2 años después de escrita esta entrada, he leído EL PENDULO DE FOUCAULT. Su lectura, ha sido para mí un gran descubrimiento, pues, que un filósofo, semiólogo y escritor de la gran categoría intelectual de UMBERTO ECO, se haya ocupado magistralmente, del tema del esoterismo para denunciar la irracionalidad de quienes lo practican, me reafirma en mis convicciones.
Por ello,  si esa lectura se hubiera producido antes de redactar la anterior entrada, ésta hubiese sido distinta (obviamente, no porque hubiera plagiado las ideas que se expresan en El Péndudo), simplemente que como consecuencia de la interiorización de esa lectura, mis reflexiones sobre el esoterismo, hubieran sido más amplias y documentadas.
Esoterismo; ése "arma de destrucción masiva", que tanto y tan subliminalmente utiliza la masonería en su simbolismo, para la captación de sus adeptos, y que emplea profusamente en sus rituales, mediante el cóctel sincrético en el que son expertos.
Recomiendo la lectura de El Péndulo de Foucault, aún cuando, en mi opinión, no es fácil de leer, al menos hasta que te introduces en la trama.

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Me autodenomino LIBREPENSADOR, ya que sigo el pensamiento de JOHN STUART MILL, cuando en su libro SOBRE LA LIBERTAD (1859)dice: SI TODA LA ESPECIE HUMANA NO TUVIERA MÁS QUE UNA OPINIÓN, Y SOLO UNA PERSONA TUVIERA LA OPINIÓN CONTRARIA, NO SERÍA MÁS JUSTO EL IMPONER SILENCIO A ESTA SOLA PERSONA, QUE SI ESTA SOLA PERSONA TRATARA DE IMPONÉRSELO A TODA LA HUMANIDAD, SUPONIENDO QUE ESTO FUERA POSIBLE.