sábado, 11 de agosto de 2007

VIGENCIA DE LA MASONERIA. ¿Masonería o masonerías?.

Para hacerse una idea verosímil sobre la masonería, es necesario decir, que no existe una única doctrina masónica; las opciones son múltiples, y la mayoría de ellas enfrentadas entre sí.



Recién creada, la masonería ya se escindió en dos "obediencias"; en nuestros días, perviven multitud de ellas, que utilizan algunos de los 145 ritos existentes, en los cuales los grados masónicos, oscilan (además de aprendiz, compañero y maestro) entre 3 y 92.



Cada obediencia, tiene a su vez su "gran consejo simbólico", que podemos -con mucha imaginación- equiparar a una Cámara Legislativa, con lo cual, es obvio que la "legislación" que promulgan es muy dispar; de ahí que ellos mismos suelan preguntarse: ¿qué es la masonería?.



Dilucidarlo no es fácil, ya que así como es correcto referirse a la masonería operativa (la de los antiguos albañiles y picapedreros de la Edad Media), cómo una única Masonería, es incorrecto -además de falaz-, atribuir esa singularidad a ninguna de las múltiples versiones que en la actualidad se autodenominan como masonería.



Y ello, dado que la creación en 1717 -con las Constituciones de Anderson y Desagüliers- de la que en nuestros días se denomina a sí misma como "masonería especulativa", produjo rápidamente -apoyándose e invocando siempre  dichas Constituciones- múltiples y diversos planteamientos prácticos e ideológicos, que con el correr del tiempo continuaron alumbrando nuevas desviaciones y variaciones de la idea original y, buena prueba de ello son los citados 145 ritos masónicos distintos e incluso antagónicos entre sí, que existen en la actualidad.


Por esa disparidad de normas y criterios tan distintos para definir qué es la masonería, en las logias, surje una y otra vez y se manifiesta -a veces con agresividad dialéctica- la necesidad de replantear y redefinir el término masonería.


Las opciones que predominan, tanto en las Obediencias, como dentro de las logias, son -entre otras- las siguientes:



* La politizada, que puede ser de cualquiera de las ideologías del arco parlamentario, aún cuando predomina la de izquierda.



* Esotérica.


* Iniciática o tradicional.


* Agnóstica.


* Atea.


* Teístas creyentes en un principio divino.



Estos últimos, junto a los esotéricos e iniciáticos (cada uno a su aire), pretenden convertir a la masonería -la suya- en otra religión, que les facilite la búsqueda de sentido en sus vidas.



En mi opinión, y quizás sin ser conscientes de ello, los masones vienen practicando un método post moderno. Me refiero a la transversalidad; y así les va. ¿Será que no conocen que ya estamos en la post-postmodernidad?.


A su vez todas esas opciones, pueden unirse o enfrentarse de nuevo, según sean partidarias de la masonería intimista y secretista ó de la pública, ésta opción conlleva el darse a conocer, incluso identificando los lugares de sus sedes. En ese debate la masonería española, lleva treinta años.


Partiendo de esa diversidad de concepciones, las logias suelen ser "campos de batalla", entre concepciones enfrentadas sobre que tipos de actividades podría o debería desarrollar la masonería.


En una de las últimas Tenidas a que asistí, solicité el uso de la palabra, para decir que según mi percepción, actuábamos como la esposa de Ulises: durante la noche destejíamos lo que habíamos tejido el día anterior. Me sentí obligado a ésa intervención, ya que venía presenciando que si en una Tenida, se tomaba un acuerdo para iniciar algún tipo de acciones, -que se encontrara entre los postulados de la masoneria- en la Tenida siguiente ya nadie se acordaba de ello.


Esa fue la enésima prueba que tuve, de que en la masonería todo es retórica, ya que entre sus principios, no incorpora ninguna teoría de la acción que se conecte con la ética o con otros valores universales, por lo que es vacua e incluso puede ser dañina, para quienes la creen, de ahí que me parezca una retórica perversa.


Si a priori te crees esa retórica, después te sorprenderas desagradablemente al comprobar que en ésa organización no se encuentran los valores que pregonan. Para comprobarlo, sólo tienes que esperar a que se desate algún conflicto, y podrás verificar -en mi caso con enorme estupor- que se olvidan de todos esos valores, y actúan como cualquier hijo de vecino, incluso lo hacen contra valores que dicen sustentar, si están en juego sus intereses personales, referidos al patético poder que detentan.


Por supuesto, con mi interpelación yo buscaba la participación. Después me percaté que ellos tienen asumida la pertenencia. En la participación lo importante son los objetivos que se pretenden lograr por medio de la acción del grupo; con la pertenencia, lo que cuenta es ser del grupo, aún cuando éste no tenga ningún objetivo de los que teóricamente se ha dotado en sus principios. En muchos casos, con la pertenencia se fomenta el fanatismo y el dogmatismo.


Afortunadamente mi postura fue siempre crítica con los hechos y al mismo tiempo, respetuosa con la pertenencia; postura que comenzó a rendirme frutos muy pronto y que a la postre, me ha permitido valorar los hechos y actuaciones que no se correspondían en absoluto con cuanto proclaman, pues, están alejados de la ética, ayunos de tolerancia y especialmente lejos de un valor que entiendo básico y elemental, para poder cimentar cualquier convivencia, me refiero al respeto.


Quizás, para estructurar la transversalidad de sus miembros (los primitivos talleres de maestros constructores, obviamente no tenían ése problema), podrían transformarse en algún tipo de ONG, de Tertulia Literaria, Café Filosófico, etc.; es decir, en cualquier organización que tuviera alguna utilidad para los demás y para los propios masones.


Yo creo, como en algún sitio he leído que: en las creencias, no cuenta si son verdaderas o falsas, lo importante es si son beneficiosas para la vida y la felicidad de sus miembros.


Todos los ex-miembros de esa organización, hemos vivido las evidencias de que la masonería no tiene nada que ofrecer, y quizás ahí está una de las claves de su obsolescencia.


Me refiero a que cuando la masonería fue creada, quizás fue un vehículo útil para educar y enseñar oficios a sus miembros. Sin embargo, esas funciones -como ya he dicho-, desde hace mucho tiempo las ofrecen el Estado y la sociedad, con sus sistemas de enseñanzas regladas.


La génesis de su obsolescencia, está quizás en que abandonaron su compromiso con aquellos valores que podrían llevarles a mejorar la vida, a disminuir la injusticia y las desigualdades intolerables que se dan en nuestra sociedad. Es decir, son la antítesis de aquello con que se identifican sus orígenes, me refiero a los maestros constructores del gótico, cuyas hermandades sí se basaban en esos principios. Cuándo dejó de hacerlos suyo la actual masonería, no lo sé. Lo cierto es que asumir esos principios, obliga a quién los asume para ofrecerlos a los demás. La masonería está enrocada en sí misma, y sólo se dedica a mirarse el ombligo.


Al desaparecer la masonería operativa y, transformarse -para seguir vigente- en especulativa, ésta se mantuvo activa hasta tanto se extendieron por la geografía europea, las Facultades de Humanidades que ofrecieron para todos, lo que antes la masonería reservaba a unos pocos.


Es decir "venden humo" y, ellos lo reconocen formalmente, cuando dicen que: cada vez son menos las personas que se interesan por la masonería...y que es perentoria la necesidad que tienen de definirse institucionalmente, y saber que pueden y quieren hacer en nuestra sociedad.


Las anteriores negritas, son las declaraciones a una entrevista en Internet, que aparece en un blog -www-solotxt.com/opinatio/web1/data/it-masonería-htm- de quién dice ser Pasado Gran Orador de la GLSE, José Luis Cobos, alto cargo masónico, a juzgar por las medallas y bandas con que se adorna en la fotografía.


En mi opinión, no les será fácil -habría que conocer si verdaderamente quieren intentarlo- que lleguen a definirse ni saber que pueden hacen en nuestra Sociedad. Y digo esto, porque puedo testimoniar que los masones no admiten ni la crítica, ni la creatividad, ni la disidencia de pensamiento -a pesar de que se proclaman librepensadores- y, ello porque se han anclado en el dogmatismo, ya que pretenden seguir manteniendo en nuestros días, la estructura estamental de la primitiva masonería. Esta es otra de las causas de porqué han perdido vigencia.



Ante esa indefinición, todas las Obediencias (federaciones de logias en argot masónico), y hay muchas (ellos mismos dicen: tres masones, cuatro obediencias) para definir la masonería, siguen proclamando -sin ruborizarse- los mismos postulados que tenían los talleres de constructores de catedrales y, para evitar la argumentación de obsolescencia, lo explicitan simbólicamente; claro que con su peculiar interpretación del simbolismo, como ya ha quedado expuesto en el capítulo anterior.


Para reforzar mis reflexiones en este blog, transcribo unos párrafos de un libro, cuyo autor es Pedro Riba, que se titula "Buscando la verdad", editado por Club de Autores, Barna 1998.


La masonería actual no ha sabido dar una respuesta adecuada, pues los neófitos que se adhieren, pagan a esta organización grandes cantidades a cambio de nada. Por otra parte, la política de ingresos está más basada en la cantidad que en la calidad de los nuevos miembros.


Frente a otras corrientes, la masonería actual carece de una clara y concreta ideología.


La masonería tampoco ha sido capaz de ofrecer algo que demanda la sociedad actual; un conocimiento a través de una enseñanza práctica y continuada.


La masonería ha perdido su mensaje de instrucción iniciática, y si este perdura en alguna logia, está completamente desfasado con las nuevas tendencias evolutivas y de crecimiento interior de la nueva psicología.


Es evidente que después de 300 años desde su fundación, han perdido su razón de ser y no encuentran "su lugar al sol".


Pues bien, a pesar de tantas evidencias y de sus propias declaraciones, es preocupante que los masones continúen induciendo, a las personas bien intencionadas, que se les acercan, mediante su metafísica delirante (que puedes leer en sus páginas web), a creer en sus leyendas simbólicas y esotéricas, con las que sin explicitarlo abiertamente, pretenden introducirles en su utópica concepción de la realidad.


Esa intencionalidad se hace patente, cuanto te percatas, que tanto en sus enseñanza, como en su simbolismo y rituales, explicitan veladamente, que con ellos y mediante su método masónico, el conocimiento de sí mismo no tiene límites.


Es increíble que no asuman la omnipresencia del error en el ser humano y, por tanto la imposibilidad del conocimiento ilimitado de nada. Claro que esta es una postura situada en el racionalismo crítico, método -este sí- de pensamiento muy alejado de todo cuanto hacen o dicen en masonería.


Toda ése cúmulo de decepciones sobre una organización que se vende como algo distinto de los partidos políticos, de las ONGs y de las religiones, se produce al percibir que no tienen ninguna de las ventajas de aquellas, y si los inconvenientes de todas. De ahí mi decisión de separarme de esa organización, antes de lo cual intenté dejar patente con mis intervenciones en las últimas Tenidas, cuanto aquí estoy diciendo.


Estas reflexiones, que condujeron a mi separación voluntaria (simplemente dejé de asistir a sus Tenidas), sólo deben entenderse como un "aviso a mareantes", y desde luego sin ánimo de hacer desistir a priori a nadie. Sólo deberían entenderse en la sana intención de que los posibles interesados en la masonería, dispongan de información sobre la otra cara de la moneda; obviamente cada quién cuenta la feria como le va, en mi caso, lo he contado con mi mejor saber y entender.


Por otra parte, y como digo en el frontispicio de este blog, no es masonería, es masonismo,ya que quiéranlo o no, el sufijo "ismo" se utiliza como adhesión a una doctrina o a un partido, de ahí que la masonería nunca lo emplee y, además repudie (explicatio non petita, acusatio manifiesta) su utilización, cuando dice: "La masonerïa no se define a sí misma como un ismo, masonería no es masonismo". Definición de la masonería en el diccionario Akal de Francmasonería, cuyo autor es Juan Carlos Daza, que hacen suya todas las Logias masónicas de España, como es posible verificar en todas sus publicaciones y en sus páginas web.


Sin embargo, ellos hablan de su "método" -eufemismo de doctrina y filosofía masónica-; luego entonces no es masonería, es masonismo y, quizás si lo admitieran encontrarían la definición que tan afanosamente están buscando.


Y para terminar, me apetece decir, que todas las horas que he dedicado al masonismo, han sido LLEVADAS AL MATADERO DE LAS HORAS PERDIDAS, como tiene escrito el maestro Ortega y Gasset, quién, obviamente, no se refería al masonismo.



Y la siguiente fotografía, en mi oponión, es el símbolo que mejor le cuadra a la "vigencia masónica".


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P/S:

En el blog masónico, http://www.colectaneamasonica.blogspot.com/ y con el titulo de entrada "Fracaso", han publicado esta "Vigencia de la masoneria" , que ha originado en dicho blog, los siguientes comentarios:


millan dijo...

Buenas noches.Un artículo que me ha encantado leer. Si me lo permite, creo que es realmente honesto. Enhorabuena. Soy un interesado en la Masonería pero sólamente he leido algunos libros divulgativos y he visitado algunas páginas en Internet. El suyo es un comentario que creo complementa muy bien las informaciones que tenía hasta ahora, y por ello le doy las gracias. Creo que su Logia ha perdido un miembro muy valioso. Sólo me queda una curiosidad, y es la de saber si usted cree que en su experiencia ha influido más su Logia concreta (es decir, las personas que la integran) que La Francmasonería en sentido amplio. En cualquier caso, enhorabuena. Gracias por su tiempo.Millán García
7 de diciembre de 2008 18:59


Un ex-buscador...quizás circunstancial. dijo...

Experiencia fracasada, NO. Sirvió para conocer a la masoneria en su día a día y, para contrastar las diferencias que existen con cuanto proclaman. Saber cuesta tiempo y dinero, ésto último sobretodo.

Amigo Millán García:Sí, influyeron las personas y su catadura moral, pues, su praxis estaba en las antípodas de todo cuanto retóricamente proclaman. En mi blog, he escrito, que espero que "en algún lugar exista alguna Logia auténticamente masónica", me alegraría, pero permítame que lo dude.Gracias a tí por leerme.

30 de diciembre de 2008 10:10

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30 de diciembre de 2008 10:16

Saki dijo...

Estimados Millán y ex-buscador: Llevo unos 27 años en masonería y aunque mi experiencia ha sido en su conjunto muy positiva, reconozco todos los elementos de frustración y decepción que ex-buscador relata en su texto crítico sobre la masonería. Mi conclusión es que la masonería, como el matrimonio, la amistad, o la empresa y tantas otras cosas humanas -todas- está siempre expuesta al fracaso y a la decepción. Es más en el ritual masónico del tercer grado el propio simbolismo nos advierte cruelmente de esa segura decepción y nos da una pista de cómo pasar por encima de las miserias que habremos de encontrar. De todas formas no me atrevo a dar lecciones a nadie, yo también, me limito a contar mi propia experiencia.

30 de diciembre de 2008 14:52

sábado, 4 de agosto de 2007

SIMBOLISMO MASONICO.


Mediante lo que los masones llaman "simbolismo masónico", pretenden poseer  una tradición iniciática, que si alguna vez ha existido, ya no poseen y, que quizás en alguna época pudo tener algún sentido moralizante, no el hecho en sí de poseerla, simplemente el de enunciarlo.

El actual simbolismo masónico está basado, en buena parte, en las herramientas y en la materia prima (piedra) que utilizaban los constructores de catedrales.

Sin embargo, en nuestros días ese simbolismo suena a huero, ya que mediante el mismo, postulan una pedagogía de valores trasnochada, como ocurre cuando mediante la utilización del mazo y el cincel, aplicados a la piedra bruta, los masones apelan insistentemente a la perfección de sus miembros, para una vez alcanzada la individual, conseguir la perfección de -nada menos- toda la humanidad. Una utopía irrealizable dada la condición humana.

El símbolo masónico, es una tergiversación absoluta del concepto de simbolismo, cuando los masones le asignan la capacidad de desvelar conocimientos inexistentes.

Los masones desconocen -o no quieren conocer- que entre los significados más técnicos del símbolo, destacan, el de la lingüística, el de la filosofía del lenguaje, la fenomenología de las religiones y el psicoanálisis de Freud. Es decir, el símbolo tiene un carácter arbitrario que no guarda ninguna relación interna con lo significado.

Por otra parte, durante mi permanencia en la masonería, pude constatar que el simbolismo masónico, tiene indudables propósitos doctrinales, para lo que utiliza símbolos arbitrarios, mediante lo cuales, se ha dispuesto que una cosa represente a otra, por decisión unilateral de una persona o un grupo de personas.

Esas personas sabían que dichos símbolos son simplemente un manto para cubrir un mar de confusiones, y que sólo sirven para dificultar una respuesta diáfana, ya que a los símbolos masónicos, no es posible formularles una pregunta lógica.

 De ahí, que la misma cosa sea diferente, en momentos diferentes. Esa praxis "levanta un muro" (parafraseando el argot masónico) infranqueable entre valores y hechos o entre debe y es.

Por ello, si dos o más personas quieren conversar inteligentemente, tienen que ponerse de acuerdo acerca del significado de los símbolos que utilizan, y sus comentarios tendrán sentido en función de ése significado. Si por el contrario, cada una de ellas -como ocurre siempre en la masonería- le asigna un sentido distinto al mismo símbolo, la jaula de grillos entra en funcionamiento y el consiguiente guirigay está servido, pues, cada uno de ellos "sale por los cerros de Antequera".

Es decir, la especulación que la masonería realiza con sus símbolos, está totalmente alejada de la experiencia humana, por lo que se transforma en palabrería huera, que suele conducir al autoengaño, que en algunos casos trata de encubrir una vida ¿infeliz?.

Las ambigüedades del simbolismo masónico, perturban a quienes se acercan a la masonería  con espíritu racionalista,  a los que les es  fácil detectar que los símbolos masónicos pretenden -y a veces lo consiguen- dirigir los pensamientos, emociones o actos de voluntad, utilizando para ello consignas emocionales, pues, como todos sabemos, las palabras "creencia y fe" denominan sentimientos que escapan al dominio de la razón y que impiden la capacidad de pensar.

En algún sitio he leído que: El símbolo es el algoritmo de lo irracional, como la ecuación lo es del racional.


Los efectos psicológicos del "razonamiento por analogía"  que resalta el pensamiento por imágenes, puede traer -para ciertas personas- a veces, más poder de convicción que muchos argumentos, ya que la analogía es más escurridiza que la lógica.

Una persona cuyo pensamiento esté dominado por imágenes, es propensa a dejarse atrapar en tales pensamientos por analogía, y puede llegar a no ser capaz de separar el significado cognoscitivo de los argumentos, del  significado pictórico.

Ese es el modus operandi que utiliza la masonería con sus acólitos.

Un ejemplo, es el simbolismo masónico que pretenden inducir con su alusión a la "palabra perdida", y que algunos masones explican de manera  peregrina, buscando el esoterismo, -que es lo que realmente  induce a algunos de ellos a su pertenencia masónica-, pues, desconocen que la masonería con ése simbolismo, les dirige a la opción religiosa, puesto que  al iniciarse las sesiones de sus logias, está abierta  la biblia católica por el evangelio de San Juan, que como sabemos, al comienzo del mismo dice, que el Dios que  se muestra en las escrituras sagradas, se dice a sí mismo Palabra.

Una digresión; un simbolismo masónico que me resultó entrañable -aún no me explico la razón-, es el arcaísmo con que los masones datan sus escritos internos; añaden a nuestro calendario actual, 4.004 años, según ellos fecha de creación de la masonería-.

Evidentemente dicho simbolismo está plagiado del nº que se inventó el obispo Ussher de Armagh, Irlanda, que "calculó" que según la biblia, Dios creó a la Tierra, el 23 de octubre del 4.004 antes de Cristo. Es decir, si este texto lo escribiera un masón, encabezaría el mismo con la siguiente fecha: 4 de agosto de 6.011 e.v. (era verdadera). ¡¡¡Toma ya irracionalismo!!!.

 

P/S del 16-10-09:
Más de 2 años después de escrita esta entrada, he leído EL PENDULO DE FOUCAULT. Su lectura, ha sido para mí un gran descubrimiento, pues, que un filósofo, semiólogo y escritor de la gran categoría intelectual de UMBERTO ECO, se haya ocupado magistralmente, del tema del esoterismo para denunciar la irracionalidad de quienes lo practican, me reafirma en mis convicciones.
Por ello,  si esa lectura se hubiera producido antes de redactar la anterior entrada, ésta hubiese sido distinta (obviamente, no porque hubiera plagiado las ideas que se expresan en El Péndudo), simplemente que como consecuencia de la interiorización de esa lectura, mis reflexiones sobre el esoterismo, hubieran sido más amplias y documentadas.
Esoterismo; ése "arma de destrucción masiva", que tanto y tan subliminalmente utiliza la masonería en su simbolismo, para la captación de sus adeptos, y que emplea profusamente en sus rituales, mediante el cóctel sincrético en el que son expertos.
Recomiendo la lectura de El Péndulo de Foucault, aún cuando, en mi opinión, no es fácil de leer, al menos hasta que te introduces en la trama.

martes, 31 de julio de 2007

NEGOCIO EN LA MASONERÍA

La organización estamental en que se basa la francmasoneria, le es absolutamente necesaria para mantener el negocio; es decir, los grados de aprendiz, compañero y maestro, son barreras habilmente diseñadas, para que durante un periodo de tiempo, -que determinará subjetivamente el nivel superior- y que oscila entre 5 y 7 años (periodo durante el cual serás aprendiz ó compañero) no puedas participar plenamente en ninguna decisión que afecte al devenir del grupo, ya que no has alcanzado aún, "el grado de maestro masón", que es, según ellos, el que te otorga plenos derechos masónicos, y al parecer, también te infunde esa "ciencia infusa" mediante la que comprendes el sentido iniciático de la masoneria.

Durante el citado periodo de tiempo, estas allí para practicar el "sí bwana", sin que te permitan solicitar ninguna aclaración o explicación sobre aquello que consideres -por el motivo que fuere- inadecuado ó incomprensible. Tus preguntas, sólo obtendrán el sempiterno y recurrente estribillo "ya lo entenderás cuando llegues a maestro".

Sin embargo, durante ése repetido periodo de tiempo, no se olvidan de "ordeñarte" con una cuota trimestral de 99 euros, por adelantado, claro.

Esa cuota -hasta llegar a maestro masón- unida a cuanto tienes que pagar antes de ingresar -333 euros-, así como al "ascender a compañero", -222 euros-, más las cuotas del periodo, alcanza la nada despreciable cifra de entre 2.535 a 3.327 euros.

A las cantidades citadas, hay que sumarle el "óbolo que voluntariamente" te aconsejan que deposites en cada Tenida. Según dicen los masones, ése óbolo se destina para "los hijos de la viuda", -otra leyenda inventada recientemente por ellos- lo cierto, es que es un fondo más, que se utiliza discrecionalmente por los directivos de la logia (al menos así ocurrió en la logia a la que pertenecí). Ese óbolo se recolecta, presentándole a cada asistente, una bolsa, en la que debes de introducir tu mano cerrada y abrirla dentro de la bolsa, para depositar la cantidad que estés dispuesto a dar. Al final se hace el recuento de lo depositado en el mencionado "saco de la viuda" y, causa vergüenza ajena, cuando se cuentan monedas de...¡¡¡hasta 2 céntimos de euro!!!.

Otro gasto, éste también "voluntario", es la asistencia a las comidas que organizan al finalizar las Tenidas. No es obligatorio, pero "aconsejan" asistir, para una mayor confraternización.

Sumando, sumando, mensualmente, los gastos a que te obliga tu pertenencia masónica, alcanzan una cifra respetable.

Esos 5 á 7 años, es el periodo habitual y reglamentado, sin embargo, si por las causas que fueren, por ejemplo y como ocurre periódicamente, se producen deserciones ó escisiones de algunos miembros de la logia, lo usual (dado su siempre escaso número) es que tengan que recurrir a los aprendices y compañeros de la logia, para suplir a los ausentes, con lo cual, cualquier recién llegado -como ha ocurrido al abandonar nosotros (cinco) la logia- alcanza el grado de maestro en 6 ó 7 meses.

En esos casos, al parecer, todo el conocimiento masónico necesario que tendrías que adquirir en dichos plazos, te es "transmitido" de una sola vez, quizás mediante su "ciencia infusa". Con ese procedimiento, se olvidan de sus propias proclamas sobre reflexión e interiorización de valores; todo ello, claro, en aras de mantener el tinglado contra viento y marea.

Claro que ése proceder irregular -según sus propias normas-, al parecer es algo común a toda la francmasonería, y cada Obediencia lo practica en función de su dimensión (en España es raquítica) y quizás mezquinos intereses.

Como hecho curioso y paradigmático del bussines masónico, puedo citar que en el año 2004, la Gran Logia de New Jersey (USA), registrada como regular por la Gran Logia Unida de Inglaterra, inició como aprendicez en un solo día a 1.6oo nuevos miembros, a los que a continuación concedió el grado de compañero y seguidamente les otorgó el grado de maestro, todo ello en una única ceremonia, por el módico precio de 250 $ USA.

Es decir, esa mercantilización y carencia absoluta de todos los valores que proclaman, es también la auténtica realidad de la masoneria, que en definitiva no tiene nada que ver con lo que anuncian en sus páginas web, y te dicen en las entrevistas (tres) para el estudio de tu solicitud.
 
En nuestro país, los masones no tienen ése opción de ganar dinero tan facilmente, sin embargo, algunos de ellos han descubierto un auténtico filón para hacer negocio, me refiero a la publicación de libros sobre masonería, que en los últimos meses, han proliferado como las setas en otoño. No se recatan en conceder entrevistas, para someterse a preguntas sobre la masonería -la suya-, siempre que en el transcurso de la misma, puedan publicitar sus libros.
 
Si accedeís a www.20minutos.es/noticia/185345/1/, podreís comprobar
de primera mano, cómo una masona promociona descaradamente su libro. ¡Ay la ética masónica, que se confunde con el vil meta!.

P/S: del 10-04-2008

Ayer hojee un nuevo libro sobre masonería -¡el bussines masónico que no cesa!, escrito por un periodista y un masón, y me llamó la atención el hecho de que escamotean a sus posibles lectores, la opinión de una parte de la masonería española.

Me explico: dedican todo un capítulo a entrevistar a 3 altos cargos de organizaciones masónicas españolas (en mi opinión, 2 de ellas irrelevantes y con escasísima implantación) y, sin embargo, no ofrecen esa oportunidad a los dirigentes de otras dos organizaciones masónicas, cuya implantanción es muy superior a las otras 2 entrevistadas.

Por ello, me reitero en el contenido de mis reflexiones que expuse en éste blog, relativas con la fraternidad masónica. Se evidencia una vez más, que ésa virtud masónica, es sólo retórica.

Salu2.









viernes, 20 de julio de 2007

ENSEÑANZA O INSTRUCCIÓN MASONICA

Los recién incorporados (aprendices) a la masonería, tienen tres únicas obligaciones: pagar la cuota mensual, limpiar la sede social -de ambas hablaré en otra ocasión-, y asistir a las sesiones sobre enseñanza masónica.

La primera enseñanza que recibes es que la masonería también se autodenomina francmasonería (albañiles francos o libres). Después aprendí por mí mismo, que su nombre real es el que inscribo en el frontispicio del blog: MASONISMO.

En esas sesiones, es cuando comienza a detectarse el arcaísmo que -conscientemente- mantiene esta organización, (masónica ó francmasónica) y el cúmulo de falacias que componen su enseñanza; también es la primera ocasión -tendrás otras- para evaluar las carencias culturales de la mayoría de los llamados maestros masones o francmasones, que evidencian sus conocimientos, adquiridos -las más de las veces- en conocidas publicaciones periódicas de divulgación, así como en textos "científicos" cuya temática es la alquimia, la cábala, el antiguo Egipto, el hermetismo, el esoterismo medieval, etc., es decir todos ellas "disciplinas que todo masón debe conocer", como algunos de ellos manifiestan cuando tienen ocasión.

Esas "fuentes" de conocimiento, al parecer, les proveen de la ciencia infusa que les permite pontificar sobre cualquier tema, y que no es otra cosa que una metafísica delirante, creada "ad hoc" por y para la masonería, donde todo cabe, pues nada es verificable.

En una de las primeras lecciones a las que asistí, sentí vergüenza ajena, al tener que presenciar los esfuerzos de otro recién ingresado, para hacerle ver al "maestro que nos instruía", sobre lo inaudito de cuanto pretendía "transmitirnos", que era nada menos, el convencernos de las similitudes entre la masonería y la teoría atomista de Demócrito; para lo que nos exponía verdaderos esperpentos intelectuales, carentes de la mínima lógica y por supuesto, de sentido.

Quizás, debido a nuestras numerosas preguntas, a la mayoría de las cuales no pudo contestar, en la siguiente sesión dejó su sitio a otro maestro, quién después de una dilatada presentación personal y de sus títulos masónicos, intentó convencernos de que todo estaba formado por cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua, diciéndonos que era una enseñanza masónica para meditar. ¿ - ?

 
Cuando uno de los asistentes, le aclaró que ésa teoría era del griego Empédocles,  (asumida posteriormente por Aristóteles, quién como todos sabemos enunció multitud de teorías y leyes erróneas, que dominaron durante siglos el pensamiento científico), el maestro estuvo en un tris de negarlo, pero se debió percatar de las expresiones de las cuatro personas que le escuchábamos y se detuvo.
Quizás no hubiera estado de más que ése "maestro masón instructor",  hubiera meditado que,  al seguir anclada la masonería en ésas teorías obsoletas,  evidencia sin lugar a dudas, su propia obsolescencia.

Esta es sólo una de tantas evidencias, de que algo tan simple, y quizás erudito en su época, la masonería lo eleva a la más alta categoría del conocimiento humano. En general, lo que llaman el método masónico, es reduccionista, quizás por que es la única posibilidad de justificar la vigencia de la masonería en nuestros días, algo en lo que están empeñados desesperadamente.

El fin que persiguen con esos -vanos- intentos, es poder seguir afirmando que la francmasonería posee una enseñanza iniciática, en la que todo el conocimiento humano sobre sí mismo está contenido, y que solo puede ser transmitida oralmente por sus maestros.

Con ésa afirmación, ni tan siquiera se plantean, que la enormidad del conocimiento humano actual, sobre cualquier disciplina -humanista o científica-, hace de todo punto imposible, que ningún ser humano pueda poseer todo el conocimiento, ni tan siquiera de su propia disciplina -la que fuere- al completo.
 
En la actualidad, lo que viene ocurriendo, como pude detectar en la instrucción impartida a aprendices ingresados con posterioridad a mí, es que cada maestro "enseña" un mensaje diferente y en muchos casos, contradictorio, repleto de tópicos y ayuno de conceptos que puedan ser argumentados.

Uno de esos aprendices masones, me preguntó en una ocasión, sobre la respuesta que debía ofrecer a su maestro, el cual le había encargado que meditara sobre que el nº 1 es la unidad, el 2 la dualidad y que sin ambos no existiría el 3. (Obviamente, Plotino. ¿lo conocía el maestro, o sólo lo recitaba cómo algo que figura en el "memento" de instrucción de aprendices?). Pasados unos días, pregunté a ése aprendiz sobre la respuesta que había ofrecido a su maestro, y aquel me informó, que el tal maestro ni siquiera había hecho referencia al encargo. Patético.

Y esa es la tónica de las sesiones de enseñanza, te hablan sobre los más variopintos temas, con exposiciones simplistas y básicas, sin extraer ninguna conclusión válida, y ocurre que en la siguiente sesión vuelven a actuar igual con cualquier otro de sus temas (alquimia, cábala, hermetismo, etc. etc.). Obviamente, han de actuar así, porque en esos temas cabe cuanto se quiera decir, pues, todos ellos son hipótesis o leyendas que nunca han sido, ni podrán ser verificadas, es decir metafísica "pura y dura", para incautos y crédulos, que aceptan acríticamente cuanto les dicen, sin cuestionar semejante enseñanza, en la que los "maestros" masones, con su retórica huera,  fantasean sobre cosas y hechos inverosímiles.

Como todos sabemos, cuando se llega a los confines de la física, lo cómodo es utilizar la metafísica, disciplina que sólo requiere de una ágil dialéctica y retórica hueca, en contraposición a la ciencia que como todos sabemos, consiste en la observación de sucesos reproducibles. De ahí, que todo el discurso masónico se nutra de metafísica.

Cuando en el transcurso de esas sesiones, formulas alguna pregunta ligeramente incisiva, lo usual es que te remitan a textos publicados por distintos autores que han escrito sobre masonería, aún cuando también es frecuente, que te contesten con su más socorrido estribillo: "cuando llegues a maestro lo entenderás", que realmente quiere decir, que no tienen respuesta, o al menos que no la conocen, algo que nunca he escuchado que admitan.

Después de esas dos "memorables" sesiones de enseñanza, se limitaron a entregarnos unos apuntes sobre historia de la francmasonería y fotocopias de un texto, escrito por un argentino -no recuerdo el nombre- que se titula Manual del Aprendiz Masón. Texto, del que más adelante extraeré algunas "perlas" y por supuesto, digno también de un análisis.

Es decir, los "maestros masones" que hube de sufrir, actuaban como si los "aprendices" asistieran con la mente en blanco y, fueran recipientes pasivos de sus desvaríos metafísicos.

Después de todo ello, quedó meridianamente claro para el grupo de aprendices, que la pretensión de nuestros "instructores" era la de que memorizáramos mecánicamente las patrañas ilógicas que relataban o entregaban fotocopiadas.

Así es la "oralidad" y la instrucción masónica que realmente proporcionan; que por otra parte, es la única que pueden ofrecer, ya que no poseen ninguna otra, a pesar de cuanto proclaman.

En mi opinión, es absurdo seguir manteniendo que el "conocimiento masónico" se transmite por vía oral (así era en la Antigüedad, cuando no existía ningún otro medio para conservar la información), cuando en nuestros días, y según estadísticas recientes dicen que "se fabrican más microchips de memoria, que granos de arroz se cultivan en todo el mundo". Una evidencia más de la obsolescencia de la masonería.

Obviamente, todos (los 3 aprendices) percibimos que con nuestras preguntas, los "maestros instructores",  sintieron cuestionada su "autoridad" y, en masonería actuar mediante la razón no está permitido, ya que es obligado obedecer ciegamente a los "gurús" de la logia y, si comienzas cuestionando los "conocimientos de los maestros", obviamente también pondrás en tela de juicio a los citados "gurús", pecado de "lesa humanidad" en esa organización. 


Por todo ello,  si la enseñanza tiene sentido, y los que la imparten son verdaderamente  superiores en ése conocimiento (el que fuere), entonces se debe confiar en su enseñanza, en caso contrario NO.

Es decir, la masonería carece de recursos conceptuales y epistémicos, así como metodológicos y técnicos, para la trasmisión de conocimientos desde planteamientos ontológicos actuales, ya que los que utiliza son los mismos que se conocían en la época de su fundación, hace 300 años, por lo que no se adecúan de ninguna manera a nuestra actual sociedad; causa ésta quizás del escasísimo interés que despierta la masonería en nuestros días, como lo demuestra el corto número de sus miembros, dado  el continuo trasiego de entradas-salidas en una rueda permanente, ya que no consiguen fidelizar -utilizando el argot comercial- a sus "clientes".

Su obsolescencia como organización, es de tal calibre que desconocen -o al menos no las aplican- las modernas teorías sobre el aprendizaje -de cualquier disciplina-, en éste caso, su uso resultaría paradigmático, dada la peculiaridad de sus "alumnos" -personas maduras en su casi totalidad-. Una de esas teorías, de David Ausabel, en mi opinión, sería la que mejor les encajaría. El citado autor, en su libro "Psicología educativa", propugna como principio básico el siguiente: Si tuviéramos que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, enunciaría este: el factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. averígüese esto, y enséñese consecuentemente.




sábado, 7 de julio de 2007

PREÁMBULO SOBRE MI EXPERIENCIA MASÓNICA.-

Mi experiencia, al principio vivida con sincera intención de imbuirme de cuánto me decían que era la masonería, y en atenta observación a partir de un determinado momento, en el que mí percepción me alertó que sus hechos y actuaciones, en modo alguno se ajustaban, ni siquiera mínimamente a aquello que proclamaban, me indujo a iniciar una deliberada investigación y análisis de cuanto veía.

Esa investigación, -salvando las distancias con la ciencia- podría equipararse a la  metodología de un antropólogo conviviendo con la cultura escogida, para absorber todas sus complejidades a través de la experiencia directa.

La experiencia adquirida, me ha dotado de ideas y conceptos propios sobre dicha organización, que pretendo exponer aquí. Obviamente acepto algún grado de subjetividad, que sin embargo no es muy alto, ya que conscientemente he dejado pasar algunos años, para que las filias o fobias personales, no influyeran en mi exposición.
 

Y ello, porque ni ahora ni nunca, he formulado juicios de valor sobre personas ni creencias, sólo escribo de hechos que he vivido, sin referencias personales, que podrían -esas sí- contener un alto grado de subjetividad.

Asumo también, que en mi ingenuidad de aquellos días, creyera "a pie juntillas" que en la masonería, practicaban los valores que proclaman en sus soflamas autolaudatorias, y que esas publicaciones, fueran las que me impulsaron a pertenecer al masonismo. Sin embargo, el constatar fehacientemente que mi creencia resultó ser falsa, no me impide admitir que existan otras organizaciones en las que pueda confiarse.

Desde luego, (y por si alguien quiere ahorrarse la lectura del blog) en la masonería: NO.
 
Se me podrá objetar, que mi experiencia no es generalizable y, estaré de acuerdo; sin embargo, seguirá siendo mi experiencia y, es la que expongo como "aviso a navegantes".

Y ello, apoyándome en lo que escribe Claude Lévi-Strauss en su ELOGIO DE LA ANTOPOLOGÍA: La duda antropológica no consiste solamente en saber que no se sabe nada, si no en exponer resueltamente lo que se cree saber e incluso su misma ignorancia.

En cuanto a mi relación actual con ésa organización, debo decir, que después de varios intentos, obstaculizados por la burocracia masónica (sí, ahí también la encontraras y, en todo su esplendor), por fin, he conseguido liberarme de esa pertenencia, a la que llegué un día, alentado por sus cantos de sirena.

Por otra parte, también es necesario decir, que la doctrina masónica se basa en multitud de sincretismos, -copiados de muchas fuentes- tanto en su filosofía como en su simbolismo y rituales.
 
De esa manera, puede contentar a muchos. La procedencia de esos sincretismos es muy variada: De mitos y leyendas de antiguas civilizaciones, como la sumeria, la egipcia y la judaica del Antiguo Testamento, mezcladas con el esoterismo de las doctrinas herméticas de la Edad Media, aliñada con pizcas de filosofía presocrática, y envuelto todo ello en los usos y costumbres de los maestros constructores de las catedrales góticas.

Toda esa amalgama, la espolvorean con algo de todas las religiones y, colocan como guinda otras leyendas inventadas recientemente por ellos mismos (Hiram y Los Hijos de la Viuda).

Con todos esos ingredientes, fabrican un pastel que -para empezar- venden en porciones de Aprendiz, Compañero y Maestro; después ya se ocuparán de seguir con su "venta" de los otros grados que cada rito se adjudica; y que es su método para mantener el business. De ahí, que utilicen profusamente con los neófitos -durante dilatados periodos de tiempo- esos rituales y psicodramas, que cuando los analizas serenamente, te muestran realmente donde te has metido.

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Me autodenomino LIBREPENSADOR, ya que sigo el pensamiento de JOHN STUART MILL, cuando en su libro SOBRE LA LIBERTAD (1859)dice: SI TODA LA ESPECIE HUMANA NO TUVIERA MÁS QUE UNA OPINIÓN, Y SOLO UNA PERSONA TUVIERA LA OPINIÓN CONTRARIA, NO SERÍA MÁS JUSTO EL IMPONER SILENCIO A ESTA SOLA PERSONA, QUE SI ESTA SOLA PERSONA TRATARA DE IMPONÉRSELO A TODA LA HUMANIDAD, SUPONIENDO QUE ESTO FUERA POSIBLE.